Por Vanessa Escolar*, Félix Díez** y Pedro Mª De Palacio** / Tercera Información / 15-3-2008
Vamos a intentar hacer una contribución al debate sobre el futuro de Izquierda Unida, proceso que empezamos diciendo que se tenía que haber producido mucho antes en vez de avanzar hacia el monolitismo jerarquizado a nivel interno y a la debacle ideológica practicada en nuestra acción política parlamentaria, pero más vale tarde que nunca, aunque lo triste es que se haya tenido que producir un batacazo electoral para que su celebración sea una realidad ineludible.
Es cierto que el sistema electoral no beneficia a IU, de hecho es la principal perjudicada. El diseñador de este sistema, Herrera de Miñón, ha manifestado ya en varias ocasiones en distintos medios de comunicación que no es una cuestión inocente, sino que fue diseñado precisamente para limitar la fuerza del PCE durante la Transición. Antes el PCE y ahora IU vienen sufriendo este sistema de forma planificada en beneficio del PP, del PSOE y de las fuerzas nacionalistas.
El PP y el PSOE tienen ambos más diputados de los que les corresponde con un sistema proporcional en relación con sus votos, y es cierto que los partidos nacionalistas tienen más o menos una representación proporcional, pero su beneficio radica precisamente en que el diseño del marco constitucional las burguesía periféricas obtuvieron considerables prebendas y una de ellas es que es difícil que el PP o el PSOE obtengan mayorías absolutas, con lo que están obligados continuamente a recurrir a las fuerzas nacionalistas, que son las primeras que se apuntan al “qué hay de lo mío”.
Con un sistema electoral proporcional el PP y el PSOE quedarían alejados de la mayoría absoluta, los representantes nacionalistas tendrían más difícil ser la llave para la creación de mayorías parlamentarias y por supuesto IU tendría una representación más abultada (ahora tendría 14 diputados en vez de 2) y en consecuencia su influencia política y social sería mayor.
Pero no nos queremos quedar ahí, sería un acto de cobardía política. A la excusa del voto útil recurren por un lado de forma interesada aquellos políticos profesionales que no quieren reconocer el fracaso rotundo de su apuesta política y por otro lado no deja de ser un síntoma de hegemonía cultural del capitalismo.
En el resultado de IU hay mucho más que “voto útil”, y en el peor de los casos habrá que pensar por qué con el mismo sistema electoral en otras ocasiones son más ciudadanos los que nos han considerado “útiles” y por qué ahora no. Y ahí está el fundamento de la cuestión desde nuestra perspectiva. El problema fundamental a día de hoy para IU no es el sistema electoral, sino que cada día pierde más votantes.
Es cierto que hay que hablar de futuro, pero para hablar de futuro primero es necesario analizar el por qué de la crisis, tanto a nivel interno como externo. Hay que empezar diciendo que para analizar la crisis y salir de ella si algo hay que evitar es el modo como se intentó hacer en la VIII Asamblea Federal Extraordinaria, en la que con discursos con repetitivos conceptos como “relanzamiento” de IU y demás se escondía un modelo asambleario totalmente burocratizado y limitado por las distintas “familias” internas sin apenas dar voz a la militancia de base (por mucho que el discurso fuese lo contrario).
Y a continuación se elaboraron unos documentos políticos que no han sido consultados durante toda la legislatura, incumpliéndolos de forma clara, a lo que se ha unido el incumplimiento del propio programa electoral. Si los documentos y la línea política que aprobamos no es respetada todo lo que hagamos será inútil.
No vamos a entrar en las “artes” con las que la dirección federal ganó la Asamblea Federal sin tener el 50 % de los delegados porque es algo pasado, pero conviene recordar para fijar unas normas bien claras y no vulnerables de cara a la próxima Asamblea Federal.
En el plano político, desde un análisis para entender la situación actual, debemos plantearnos todos por qué IU no ha sido considerada útil por los ciudadanos. Y hay que empezar diciendo que las políticas de IU en las Cortes han imposibilitado la participación de los militantes más activos y de las personas enmarcadas en los movimientos sociales, sindicales y culturales.
Por poner un ejemplo es imposible que los movimientos ecologistas participen en IU desde una estructura de movimiento político y social si el voto parlamentario para la política presupuestaria es decidido por los diputados sin contar con los órganos de decisión colectiva y además son profundamente antiecológicos –con nuestro voto a favor-.
Es decir, hay que partir de la inadecuación de IU para dar cabida a las distintas sensibilidades de la izquierda política y social, lo que es consecuencia directa de la burocratización interna que lleva a que personas con más de veinte años dirigiendo la organización manipulen censos, se garanticen seguir viviendo de la política por encima de la militancia, no se respeten decisiones de la militancia como ha ocurrido con el caso de Valencia y para ello se den “golpes de estado” internos, que las mayorías internas se fundamenten en la unión de distintas “familias” y “barones” en demasiadas ocasiones, etc., lo que nos lleva a una degeneración burocrática que tiene como consecuencia la continua pérdida de militantes por su falta de poder de decisión, y en definitiva tristemente en demasiadas ocasiones hemos visto cómo las decisiones de IU han estado marcadas por las decisiones personales de miembros con poder para hacerlo y que si algo han hecho ha sido destruir las posiciones de los colectivos de base que participan en IU en distintos campos: En el campo universitario el apoyo a la LOU impide de forma notable tener un discurso coherente por la Educación pública y que jóvenes militantes vayan engrosando en nuestras filas; Con votos a favor como por ejemplo el de la Ley de Memoria Histórica nos hemos enfrentado a la mayoría de asociaciones memorialísticas; Con el voto a favor de la Ley de Defensa hemos traicionado una de nuestras señas de identidad en relación con la OTAN; etc., pero lo más importante ha sido el que con nuestro apoyo a la política presupuestaria del Gobierno hemos desaparecido de la escena política haciéndole un gran favor al PSOE y nos ha impedido tener un discurso coherente sobre las carencias sociales de nuestro Estado ya que éramos nosotros mismos los que estábamos legitimando y apoyando la situación, como por ejemplo la financiación de la Ley de Dependencia o el apoyo a la reducción presupuestaria de RENFE.
Todo esto nos ha llevado a por un lado que nuestra presencia en la calle haya sido prácticamente nula en relación con políticas nacionales, y por otra parte que en los medios de comunicación –por si ya aparecemos poco- tuviésemos continuos posicionamientos haciendo de “oposición de la oposición” en vez de fundamentar nuestro discurso en la denuncia de los ataques sociales del PSOE fundamentalmente en materia económica, lo que ha llevado a la ciudadanía a confundir a ambas fuerzas políticas y en definitiva la utilidad de IU para esta legislatura.
El último error, y posiblemente el más grande en campaña electoral, ha sido nuestro ofrecimiento a bombo y platillo a ocupar una cartera ministerial en un Gobierno del PSOE (cuestión que además no había sido debatida en el órgano interno correspondiente). No entramos a valorar ahora si es una posición política correcta o no (creemos que es una cuestión clara), pero desde un punto sociológico de cara al electorado es un error tremendo ya que potencia la visión del “voto útil”, beneficia al PSOE creando entre la ciudadanía una imagen de hermanamiento entre ambas fuerzas políticas, lo que finalmente concluye en que ésta vota al original en vez de a la copia.
Pero el análisis político de la situación actual no debe hacernos perder de vista lo más importante, que es la forma de organizarnos, porque sino encontramos la forma de estructuramos de forma abierta y participativa estos errores y hecatombes políticas se producirán de forma cíclica.
Hay que empezar diciendo que la comisión unitaria que se va a crear para la preparación de la Asamblea Federal no debe ser una representación de las distintas familias internas, porque lo que no se puede pretender es que la Asamblea Federal tenga resultados satisfactorios si partimos de una situación viciada en la que los grupos que dominan distintos “aparatos de gobierno interno” vuelven a convertir estos órganos en choques de trenes, porque volveremos a tener unos resultados insatisfactorios.
Tenemos que sentarnos a hablar con total tranquilidad, y para ello necesitamos más tiempo que el periodo que se nos da, porque esto lo único que hace es dar facilidades a los “estamentos internos” con fuerte organización y limita la participación de las bases. Más que una Asamblea Federal habría que plantear una Conferencia sobre el futuro de la organización, y para elaborar los documentos de las ponencias es necesario abrir las puertas y que no sólo participe la militancia, sino que necesitamos recabar opinión y propuestas de distintos ámbitos: Universidad, sindicatos (especialmente tenemos que dejar participar a los miembros del Sector Crítico de CC.OO, la CGT, USO, STEs), asociaciones implicados en asuntos vecinales, aquellas personas que abandonaron el proyecto hace tiempo pero que sabemos que son válidas y especialmente necesarias, movimientos religiosos de base, movimientos ecologistas, etc. Incluso sería necesario, con el objetivo de elaborar políticas unitarias, invitar a aquellas organizaciones políticas que no están en IU pero que en algún momento lo estuvieron u organizaciones que han nacido en los últimos tiempos.
Es necesario que planteemos la Asamblea Federal con objetivos unitarios y no de confrontación, pero tampoco hay que ser inocentes, para ello es necesario que, como dice D. Julio Anguita, todos aquellos dirigentes que llevan años y años en puestos de dirección pasen no a una segunda fila, sino a una tercera fila. Necesitamos su aporte de experiencia, pero no los necesitamos para reproducir los vicios políticos que han llevado a la actual situación, y para ello es muy necesario que el equipo que pilote la Asamblea no sea gente del núcleo dirigente ni de aquellos opositores que llevan años y años en puestos de dirección. Si queremos que la renovación, refundación y reformulación de IU tenga posibilidades de éxito es necesario que dichos conceptos se empiecen a aplicar antes de la Asamblea Federal.
A su vez la renovación generacional no basta por si misma. La cuestión no es cambiar una cara por otra, sino que las nuevas caras deben ser representantes de otras formas de hacer política y con posiciones políticas revolucionarias/transformadoras claras. Necesitamos hacernos preguntas, encontrar nuevos caminos y herramientas de lucha (¿Cuánto hace que no salimos a la calle a recoger firmas, por ejemplo?). Y todo esto no es posible hacerlo en tres meses, este periodo sólo beneficia a quienes pretenden seguir con el modelo actual, y por eso lo han planificado así. En la Asamblea lo que tenemos que establecer es un nuevo equipo dirigente que gestione un verdadero proceso de refundación de IU y no a corto plazo, sino a medio-largo plazo, porque la construcción de maquinarias electorales a corto plazo ya sabemos cómo acaban. Sólo tendremos posibilidades de que esto salga bien si iniciamos un camino de movilización y debate, desde abajo a arriba y que redefina cuales son los objetivos que nos marcamos y cuales son las herramientas necesarias para conseguirlos.
Tenemos que aclarar si queremos ser un Partido político o un movimiento político y social. ¿Es la prioridad la presencia y acción institucional o por el contrario el objetivo es transformar la sociedad usando todos los medios a nuestro alcance, empezando por la acción de base, en el cual las instituciones son un elemento de gran importancia pero no el fundamental? ¿Estamos dispuestos a renunciar al “cretinismo parlamentario” y a organizar un movimiento con basamentos ligados a la acción cotidiana en la que los cargos públicos son simplemente la voz visible o por el contrario son éstos los que marcan nuestra agenda política? Este es un elemento fundamental para aclarar el futuro, porque a día de hoy no está claro, y la prueba está en que en los últimos años nos hemos convertido prácticamente en un Partido político abandonando la concepción ligada a la práctica de un movimiento político y social.
Nosotros apostamos por la opción de IU como un movimiento político y social. Hemos de ser un movimiento de cambio social tanto en las instituciones como en la calle, y concienciándonos de que el movimiento sin organización no tiene capacidades objetivas transformadoras, y que a su vez un pequeño grupo de parlamentarios no tiene más posibilidades que negociar migajas a cambio de su destrucción. En el plano político tenemos que redefinir la línea política y actualizar la estrategia; programa republicano; derechos sociales: estado federal unitario; profundización de la democracia: reforzamiento del papel de sector público en la economía: elegibilidad de todas las instituciones del Estado, incluida la jefatura del Estado; perspectiva de clase; reforma de la ley electoral; Estado federal y unitario como mecanismo para resolver las tensiones territoriales y forma de Estado republicana como único garante del cumplimiento de los derechos sociales constitucionales.
Dependiendo de la forma en que resolvamos estas cuestiones podremos hablar de futuro o no.
Y finalmente decir que rechazamos actitudes que han llevado al desastre actual como el posicionamiento de Gaspar Llamazares de volver a ser diputado hasta que él lo considere oportuno. Este tipo de prácticas fruto de mentes burocráticas deben desaparecer. Quién va a ser el representante de IU en el Congreso de los Diputados es algo que debe ser tratado en dicha Asamblea Federal y en los órganos de dirección emanados de ésta, no debe y no puede ser una decisión personal.
Salud y República.
* Vanessa Escolar es activista social en el sector de la Sanidad.
** Félix Díez y Pedro Mª De Palacio son miembros de IU y del PCE.
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