jueves 1 de octubre de 2009

Acaba la aventura del capital vasco en Madrid


Pensé en escribir un post sobre la salida de Goirigolzarri del BBVA y su escandalosa pensión de más de 50 millones de Euros y aquel estudio del BBVA en el que se reclamaba la necesidad de abaratar el despido en el mercado laboral español firmado precisamente por este tal Goiri y su doble moral y la repugnancia que me produce. Sin embargo, creo que el tema que voy a tratar a continuación en más interesante y resume las luchas intestinas de la burguesía nacional, en este caso la perdida del poder económico ostentado por la burguesía vasca en Madrid y el fín de la aventura económica de estos en la capital del reino de España.

El final de este proceso de desembarco de la burguesía vasca en Madrid se inició tras la privatización del banco público Argentaria y la operación puesta en marcha para la fusión de ésta con el Banco Bilbao de Vizcaya y la operación puesta en marcha para liquidar el control vasco del banco. Primero con la operación de acoso y derribo a Emilio de Ybarra y Churruca -ex presidente de la entidad y ahora con la destitución de quien era la esperanza de la burguesía vasca para recuperar el control del BBVA.

Primero recordaré a los lectores quien es Emilio Ybarra -ex-presidente del BBVA y quién es Francisco González -actual presidente; Emilio Ybarra fue condenado a seis meses de prisión por apropiación indebida de 19,7 millones de euros en una operación de fondos de pensiones, aunque no fue a prisión. Francisco González, que había llegado a la presidencia de Argentaria gracias al Gobierno de José María Aznar, aprovechó la trama de los fondos de pensiones para empujar a Ybarra al banquillo de los acusados y quedarse de presidente único del banco fusionado, pese a que en origen su Argentaria era mucho más pequeño que BBV.

Ni Francisco González ni Ángel Cano -sustituto del defenestrado Goirigolzarri- son banqueros ni tienen la experiencia en el sector que tenían los mencionados Goirigolzarri e Ybarra, sin embargo, su principal activo fue el ex-presidente del gobierno Jose María Aznar, quien en su empeño por limitar la poderosa influencia de la burguesía vasca en Madrid ordenó preparar la campaña para tomar el control del segundo banco más poderoso de España.

Otro hecho que marcó el ocaso del poder vasco fue la sustitución del consejero delegado del grupo Vocento (El Correo, ABC y diarios regionales, parte de Tele 5) José María Bergareche por Bernardino García, que sin embargo fue sustituido sólo 6 meses después a instancias de la familia Ybarra -mayoritaria en Vocento, por José Manuel Vargas debido al fracaso a la hora de forzar el relevo del director de ABC, José Antonio Zarzalejos -hoy ex-director de la entidad.

En definitiva, que en este proceso de penetración del capital vasco en Madrid la burguesía vasca ha sido descabezada al perder el control del BBVA, a través del cuál realizaban la mayor parte de sus operaciones. Por lo tanto las vieja burguesía vasca -afincada en en el barrio de Neguri en Guecho, ha perdido la batalla del desembarco en Madrid y la capacidad de influencia que antaño poseía.


5 comentarios:

filomeno2006 dijo...
El autor ha eliminado esta entrada.
Anónimo dijo...

José María Aznar tuvo como "mano derecha" en la Moncloa al bilbaíno Francisco Javier Zarzalejos Nieto; así como Manuel Fraga Iribarne tuvo como "mano derecha" en Gobernación al bilbaíno José Antonio Zarzalejos Altares........

Anónimo dijo...

¿Siempre les quedará Carmen Gurruchaga interrumpiendo al Profesor Don Jesús Neira Rodríguez en "El gato al agua", Intereconomía?

Anónimo dijo...

Siempre me he sentido vasco y español, pero, sinceramente, cada vez me siento más alejado de España debido a los ataques continuos al País Vasco por parte de muchos periodistas desde Madrid y la creciente tirria que percibo en el resto de España hacia nosotros. Así difícilmente conseguiréis que muchos vascos nos sintamos a gusto dentro de España, ¿qué queréis?. Y ya digo, que me siento partícipe de la cultura española, pero noto que ese sentimiento se va diluyendo como un azucarillo.

Anónimo dijo...

No creo que Ybarra y compañía sean unos angelitos (ya está bien los millones de euros que va a cobrar Goirigolzarri al año de pensión), al igual que tampoco creo que lo sea Francisco Gonzalez, que lo único que parece que quiere es apoltronarse en el sillón y llenar la saca. ¿Qué pasa, que por ser unos vascos son malos malísimos y Gonzalez no? No seamos fariseos.